Caminamos hacia el futuro...

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Cosemos con hilo rojo nuestros corazones

Cosemos con hilo rojo nuestros corazones
Y los unimos para siempre con puntadas de esperanza...

viernes, 19 de abril de 2013

Actividad de la ASOCIACIÓN TEJIENDO SUEÑOS: Mesa redonda


Tejiendo Sueños
Existe un cierto consenso social cuando se trata de hablar de la protección de la infancia, sobre todo en nuestro mundo occidental. El niño y la niña gozan, entre nosotros, de una protección y una estima especiales.
Pero no todos los niños y niñas gozan de esa protección y cuidados. Por eso, los Estados se han dotado de instrumentos e instituciones que tratan de suplir las condiciones idóneas, por lo general en el seno de una familia, en las que se considera que han de ser atendidos y criados.
Acogimiento y adopción aparecen como maneras de proteger a unos niños y niñas que de, por sí, tendrían grandes dificultades para crecer en unas circunstancias propicias. Y en relación con ellas, aparecen diferentes modelos de institucionalización que dejan su huella en la identidad de quien pasa por esos centros...
 Por su actualidad y conveniencia y por el deseo de adentrarnos en estas realidades, la Asociación Tejiendo Sueños realiza en Córdoba el 19 de abril de 2013 a partir de las 19:00h en el Centro de Profesorado Luisa Revuelta ( C/ Doña Berenguela 2) una siguiente MESA- REDONDA sobre los “Efectos negativos de una larga institucionalización en niños adoptados o acogidos”.
INTERVIENEN:
Dª. María Reyes Ruiz MorenoEs madre de dos niños adoptados y licenciada en Psicología en la especialidad de Educación. Está dedicada a la orientación escolar.
Dr. D. Francisco Javier Navarro QuesadaMédico Pediatra del Centro de Salud Lucano de Córdoba.
D. Antonio Cejas RivasEducador Social de la Asociación AVAS. Voluntarios de Acción Social de Puente Genil (Córdoba).  Programa Acogimiento Familiar de Menores.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Extracto del Artículo de Beatríz San Román Sobrino sobre De los “hijos del corazón” a los “niños abandonados”: construcción de “los orígenes” en la adopción en España.




Después de la charla-coloquio que hemos tenido en relación a "Cómo ayudar a los adolescentes a integrar su historia personal", nos ha parecido de especial interés el volver a reproducir una parte de lo tratado en ese artículo. La perspectiva que nos ofrecen los adoptados puede ser determinante para comprender y tratar la realidad de la adopción en edades tempranas...



En abril de 2008, tuvo lugar en Donostia la jornada “Postadopción: varias miradas al futuro”, organizada por la asociación de familias adoptantes Anichi y la federación estatal CORA (Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento), en la que participó como ponente la vicepresidenta de la asociación francesa La Voix des Adoptés. Su testimonio causó un gran impacto entre los asistentes (mayoritariamente familias adoptivas vascas y representantes de asociaciones de adoptantes de diversos puntos del estado español), que incluso meses más tarde seguían comentando cómo les había cambiado su visión de la adopción. Esta persona, adoptada a los pocos días de nacer, explicó que su infancia había sido normal, feliz, salvo por algunos problemas de salud de confuso diagnóstico a los que no supo encontrar respuesta hasta la edad adulta, cuando descubrió que sus problemas personales se debían a lo que llamó “la herida primaria del abandono”. Durante buena parte de su intervención, sostenía en sus manos la traducción francesa de The Primal Wound [La herida primaria] de Nancy Verrier (que en 2010 sería traducido y publicado en España con el título El niño adoptado: comprender la herida primaria). Según dijo, ese libro le había cambiado la vida al permitirle “entender por qué soy cómo soy y por qué siento lo que siento”.

Ya en 1990,Brodzinsky había señalado que “en los últimos años, los y las y las especialistas en adopción han reconocido el rol que juega la pérdida en el ajuste psicológico, incluso de aquellos niños y niñas a quienes se les ha proporcionado un hogar muy tempranamente” (1990, p. 7).

Tres años después, desde su experiencia como madre adoptiva, y tras la realización de una tesina para un máster en psicología clínica para el que entrevistó a personas adoptadas, Verrier apelaba a la “herida primaria del abandono” para argumentar que la ruptura del vínculo gestado durante el embarazo afecta “dramáticamente” las estructuras cerebrales de las personas adoptadas, aun cuando sean adoptadas inmediatamente después del nacimiento. Siete años después, Soll (2000) –psicoterapeuta, hijo adoptado y director y cofundador de Adoption Crossroads, adhería a esta idea, añadiendo que la “revelación” –que se produce generalmente durante la infancia– supone un segundo trauma, al que se suma un tercero cuando –alrededor de los seis u ocho años de edad– la frustración, la rabia, la ansiedad y el duelo que experimentan quienes han sido adoptados se encuentran con mensajes de su entorno que les instigan a reprimirlos. En su opinión, el no reconocimiento de esos sentimientos produce una “muerte psicológica” (Soll, 2000, p. 27) por represión o desconfianza de los propios sentimientos.

Otros autores y autoras norteamericanos que escriben sobre adopción desde la práctica profesional o la investigación hablan de “sentimiento de pérdida” Brodzinsky, Schechter y Henig, 1993; Courtney, 2000; Groza y Rosenberg, 2001; Melina, 1998; Schooler, 2001) para referirse a las consecuencias de la separación de la familia de nacimiento, lo que implica una visión menos determinista. No utilizan el término “abandono”, sino “sentimiento/s (o sensación) de abandono”. 

El “abandono”, entonces, no se presenta como un hecho en sí mismo sobre cuya génesis la persona adoptada no ha tenido ninguna agencia, sino como un sentimiento –feeling– o una sensación –sense– que es “consecuencia de la pérdida” (Schooler, 2001, p. 57), ya sea de la madre tras el nacimiento o, en el caso de quienes son adoptados con cierta edad, de “todo lo que les es familiar, de la familia, la cultura, la comunidad” (Groza y Rosenberg, 2001, p. 10).

Se señala que “el niño ha sufrido de forma real el rechazo de los que le engendraron” (Miravent y Ricart, 2010, p. 307), que su historia está marcada por un abandono (Sagarna, 2010) y que, por tanto, la comunicación de “los orígenes” “no es un mero dato o información inocente [ya que implica] una auténtica y compleja reconciliación con los protagonistas y motivos del abandono vivido” (Múgica, 2006, p. 161).

No obstante, no siempre quienes fueron adoptados/as se perciben –o construyen– como “abandonados”. Mientras algunas veían el abandono como un hecho insoslayable de su biografía, otras señalaban que lo que sentían era más bien una acuciante curiosidad por tener información sobre su familia de nacimiento.

De una parte, la escasa o nula información sobre las razones que llevaron a la separación de la familia de nacimiento es, con frecuencia, vivida con angustia; de otra, muchas personas adoptadas afirman haber sentido una fuerte presión de su entorno familiar y social que les demandaba un sentimiento de agradecimiento hacia sus familias adoptivas y la obligación de compensarlas por “todo lo que han hecho por ti”. 

En este sentido, el “discurso del abandono” resulta liberador tanto para las personas adoptadas como para sus familias adoptivas. Para las primeras, porque las recoloca –o construye– como víctimas indefensas –por tanto, pasivas– que arrastran de por vida unas heridas emocionales de las que ni ellas ni sus familias adoptivas son responsables. Para las segundas, porque les permite enfrentarse a las preguntas y dudas sobre la adopción y/o a los posibles problemas de sus hijos e hijas como a algo de cuya génesis son totalmente ajenos –en tanto que consecuencia inevitable de “sus orígenes”– y ante los que pueden asumir el papel de rescatadoras o “familias terapéuticas”. La antropología ha demostrado desde sus inicios, a través de la descripción y análisis de otras culturas, que el parentesco en tanto que reconocimiento social de una relación biogenética es una construcción cultural –no natural– (Strathern, 1995) y, por tanto, contingente.

Asimismo, las familias no-tradicionales y, desde los ’80, las técnicas de reproducción asistida –las TRA– cuestionan también la relación entre lazos de sangre y parentesco desde el interior de nuestra propia cultura (Carsten, 2000b). Si en lugar de definir a las personas adoptadas como “víctimas” y de hablar de su experiencia como “abandono”, se hablara de “separación” (de sus primeras familias), tal vez se podría facilitar la reconciliación con “los orígenes”, no solo por parte de las personas adoptadas, sino también de (y con) las madres –y padres– de nacimiento, a cuyo silenciamiento y estigmatización sigue contribuyendo el “nuevo” discurso de la adopción en España. “Separación”, en tanto término neutro que describe un hecho –también– neutro, permitiría a las personas adoptadas incorporarlo como tal, es decir, como un hecho, en su relato autobiográfico y gestionar los posibles malestares derivados del mismo sin el dolor del rechazo (“¿por qué me abandonaron?”)ni el determinismo que le atribuye capacidad para incidir en sus circuitos cerebrales.

viernes, 8 de marzo de 2013

De los “hijos del corazón” a los “niños abandonados”: construcción de “los orígenes” en la adopción en España

Los discursos sobre la adopción constituyen, para las familias adoptivas y las personas adoptadas, un repertorio que las interpela y en relación con el cual negocian el significado de la adopción en sus trayectorias vitales e identidades. 

A partir de los resultados de una investigación etnográfica sobre los discursos de las familias adoptivas, las personas adoptadas y los profesionales que con ellas intervienen, se analiza cómo se ha construido la noción de “los orígenes” en la adopción en España, desde el silenciamiento hasta la penetración de un discurso que considera al “abandono” como insoslayable en la trayectoria vital de toda persona adoptada y cuáles han sido sus implicaciones.

El artículo está en este enlace.

Artículo de Beatriz San Román Sobrino 
(Universitat Autònoma de Barcelona/Grupo de Investigación AFIN) publicado en la revista Papeles del Psicólogo, vol. 34, nº 1, 2013.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Qué es buscar los orígenes? Construcción de la identidad en el adoptado.

A la pregunta "¿quién soy?" no pueden contestar los padres, ni otra persona, aunque les encantaría allanar el camino de sus hijos. 

La construcción de la  identidad de una persona, adoptada o no, pasa por distintas etapas, que es necesario recorrer. 

Si un hijo adoptado llega a la etapa de juventud, o a su edad adulta planteando aún la pregunta ¿quién soy? es porque no ha integrado aún estos pasos anteriores (bien porque su familia no lo ha propiciado, bien porque no ha podido acceder a las herramientas y el asesoramiento profesional necesario para hacerlo).

Pinchar para leer el artículo en su totalidad.

Fuente: La voz de los adoptados

sábado, 12 de enero de 2013

Vídeo sobre acogimiento familiar

Desde hace algún tiempo, ha empezado a aparecer en nuestro blog cuestiones relacionadas con el ACOGIMIENTO FAMILIAR.

Aquí os dejamos un enlace con un vídeo titulado "Una historia sin fin" que nos ha resultado interesante.

domingo, 23 de diciembre de 2012

¿Dos madres? ¿Dos padres? ¿Dos familias?

  En este artículo, Claire Marie Gagnon defiende la necesidad de que el niño entienda y asuma la existencia de un doble juego de padres.

  La familia con la que vive, su familia para siempre, será con la que establezca lazos afectivos y vínculos duraderos, pero no podemos olvidar que aún cuando no tuviera ocasión de vincularse con ellos su familia biológica forma también parte de su historia.

  Cuando alcanza la adolescencia, "tiene que poder ser libre de despegar del nido estando totalmente separado de la cáscara de su huevo. Es importante que la limpieza esté hecha y que el niño no se sienta trabado por vínculos llenos de nudos, sino que se sienta a gusto en la representación personal de su árbol complejo. De eso depende su equilibrio psíquico."

sábado, 15 de diciembre de 2012

De cómo el abandono infantil afecta al cerebro


Adaptado de Brandon Khein para Wired Science. Colaboración R. Gautier.

  La ciencia ha dado un paso adelante demostrando cómo la negligencia en la infancia provoca daños cerebrales, por lo que el retraso del crecimiento puede ser comparado con el producido por el abuso físico violento.

  La última incorporación a la investigación proviene de un estudio de ratones colocados en aislamiento temprano en sus vidas, un experimento que, en su superficie, puede parecer redundante: Después de todo, ya sabemos que el abandono es malo para los seres humanos.

  Pero la clave del estudio está en los detalles. Los investigadores encontraron anomalías sorprendentes en los tejidos que transmiten mensajes eléctricos a través del cerebro, lo que sugiere un mecanismo específico para algunas de las disfunciones observadas en niños desatendidos o abandonados.

Los ratones demostraron comportamientos antisociales, con déficits notables en la memoria. Su mielina, una capa de células que se forma alrededor de las redes neuronales como el aislamiento alrededor de los cables, era inusualmente delgada, especialmente en la corteza prefrontal, una región del cerebro relacionada con la cognición y la personalidad. Es sabido que "los primeros años de vida tienen una importancia crucial para la arquitectura del cerebro."

  Patrones similares de comportamiento se han visto, una y otra vez, en los niños criados en orfanatos o descuidados por sus padres, al igual que los cambios en una variedad de regiones del cerebro, incluyendo la corteza prefrontal.

  Estos problemas persisten incluso cuando los niños fueron adoptados más tarde, lo que sugiere una importancia crucial para los primeros años en la creación de una trayectoria neurológica de la vida. Hay problemas con el estrés: trastornos del estado de ánimo, ansiedad y disfunción general en las respuestas al estrés.

  El aislamiento es tan perjudicial porque los seres humanos, sobre todo en la infancia, literalmente dependen de la estimulación social para moldear sus mentes...